lunes, 6 de junio de 2016

Save But Kill It

Cap 3





«Creo que has captado la idea, bien hecho.» esta vez no le vi el rostro, ni aquel esquelético cuerpo que tanto temor me infundía, simplemente no vi nada, sentía como si cayera en una inacabable oscuridad. «No lo hice por ti, lo hice porque quise.» Un escalofrío me recorrió la espalda, la voz se movió con el fin de susurrarme al oído lentamente: «Soy consciente de ello, no eres tan simple como los demás Carry, sigue así, no me decepciones.» Sonreí segura de mí misma y me giré para mirarle a esos confusos huecos descoloridos que tenía por ojos: «Yo nunca decepciono a nadie.»

Desperté perdiendo la noción de la realidad, no distinguía el sueño de la vida real, no parecía siquiera un sueño. El molesto sonido del despertador me hizo entrar en razón. Lo apagué y seguí con mi monótona rutina, pero hoy el título de la noticia del telediario había cambiado: ''Grupo de chicos de preparatoria descuartizados.'' Las letras acaparaban toda la pantalla del televisor. Sonreí cual feliz psicópata, me sentía una Diosa, luego volví en mí. No debía dejar que el poder me consumiera y se me subiera al enorme ego que ya tenía. Acabé de desayunar, cogí mi mochila y me dirigí al instituto en metro, nada nuevo.

Pasé las clases distraída, como siempre, pero la verdad era que no tenía necesidad alguna de atender. Mi cabeza iba incluso a una velocidad más rápida que de normal: ''Todos somos conscientes de qué es la muerte, pero hasta el otro día no había descubierto que había un ente que controlaba, por no decir que era la mismísima muerte. Sabiendo esto, no tengo por qué creer en un Dios, ni en un Demonio, sólo en él. La muerte es el único destino fijo y común que todos compartimos en esta vida, por lo tanto, él decide, él es el que tiene el poder. Se ha convertido en mi nuevo ídolo.''

Sonó el timbre que anunciaba la hora de comer. Busqué a Ayleen entre la multitud de personas sin rumbo buscando ''comida'', de haber sido un apocalipsis zombie, mucha no hubieran encontrado. (Cerebros, para los más espesitos c:) La llevé a la azotea y disfrutamos de unas indescriptibles vistas, acompañadas de la apetecible comida que nuestros respectivos familiares nos habían preparado.

-¿Por qué alguien como tú come aquí sola, pudiendo estar rodeada de gente que le admira?-

-¿Y por qué no? Nunca pedí que me admiraran. A ver, no me malinterpretes, a todos nos gusta que nos admiren, pero... En la admiración siempre hay cabida para los celos, el odio, la envidia, la impotencia... ¿Me explico?-

-Lo que daría yo por que los demás me tuvieran envidia.- Dijo con una expresión algo triste.

-Yo envidio tu ignorancia.-

-No sé si tomármelo para bien, o para mal.- Me miró desconcertada.

-Neutral, enserio envidio aquellos lejanos días donde no había necesidad de pensar, y a penas tenía responsabilidades. Pero tu ignorancia tiene un punto débil que no me gusta. La envidia es un sentimiento egoísta, no puede traerte nada bueno.- Le dije mientras me levantaba y me ponía a mirar el horizonte detrás de la barandilla de la azotea. Señalé al sol. -Imagina que soy yo. Todos los planetas giran entorno a él, ¿no?, ¿pero a caso él lo ha pedido?-

-Los astros no hablan.-

-Exacto, los astros no hablan. El sol un día se cansará de ser el centro del sistema y de que giren a su alrededor. Ese día explotará y se los llevará a todos por delante. Te contaré un secreto: soy una bomba de relojería con la cuenta atrás activada.- Dije seriamente.

-Creo que ahora lo entiendo un poquitito mejor.- Me sonrió dulcemente.

El timbre del fin del recreo cortó esa sonrisa que tanta paz me transmitía. El resto del día transcurrió sin novedad alguna. Volví a casa en metro al acabar las clases.

Al llegar a la estación más cercana a mi casa, divisé mientras salía por la puerta al ''chico enfadado con el mundo'' del otro día.

Se le veía cara de mala hostia. De repente, mientras maldecía silenciosamente a todo Quisqui, se tropezó con una peonza de madera que una niñita había ido a recoger segundos después.

-¿Pero qué coño te pasa niña? Tira a jugar con tu puta peonza a otro jodido lugar y deja de tocarme los huevos.- Dijo mientras se levantaba furioso del suelo. La niña salió corriendo con su peonza llorando.

''Será cabrón, lo del otro día pasa, ¡pero ésto es imperdonable! Hacer llorar a una pequeñaja... Este tipo de gente es tan imbécil... No deberían existir, pagar tus problemas con gente que no tiene la culpa no debería ser ni siquiera una opción.'' Pensé.

Luego, mientras él pasaba por la puerta, entrando al metro, deseé que se cerrara justo cuando pasara por enmedio. Apreté los puños fuertemente y pedí a la muerte, que era mi nuevo Dios, que le aplastara la cabeza y se le salieran los pocos sesos que tenía. Y cómo no, así fue...

Puse cara de espanto, y con mi gloriosa y potente voz femenina, chille como si hubiera visto un muerto, oh espera, sí, eso precisamente. Por fin hacía uso de las clases de teatro que tomé en primaria. Todas las mujeres presentes gritamos al unisono, como un glorioso coro edulcorado con un toque de espanto. Después de mucho tiempo, volví  a sentirme viva, noté como por mis venas ya no corría sangre, sino adrenalina en su estado más puro.

viernes, 22 de abril de 2016

Cómo salvar tu vida sin morir en el intento

Cap 3






Mi respuesta pareció sorprenderle: "La música es arte, y en mi cabeza, el arte no entiende de tipos. cada uno es especial, y te hace sentir de diferente maneras. Pero si lo que me pides es que elija... Rock y música clásica."

-Grupos, artistas.- Dijo Guillermo.

-AC/DC y Beethoven.-

-Tienes buen gusto.-

-Eso dicen.- Cogí mi mochila y salí de clase.

¿Me había preguntado para asegurarme de que no era muda o había otra razón? Decidí no darle más vueltas al "por qué" y centrarme en las "consecuencias", había hablado; eso era bueno, creo.

-¿Cómo estás?- Dijo por fin Ivan, camino a casa, con un filo de voz frágil.

-Mal.- 100% sinceridad. Me abrazó tan fuerte que pensé que me rompería, pero no se puede romper algo que ya está quebrado. Llegamos a su casa.

-¿Quieres pasar? Ya sabes, por los viejos tiempos.- Una luz se reflejaba en sus preciosos ojos azules. No quería, en verdad, no quería.

-Claro.- No pude negarme. Subimos a su cuarto, todo estaba tal y como lo recordaba, había recorrido cada centímetro de aquella casa.

Allí estaba, sentado en la cama, mirándome fijamente. Llevaba su viejo pijama blanco y una venda cubriendo sus muñecas; aún podría imaginar ese tono morado pálido en ellas. Su cara inexpresiva derrumbó toda la fortaleza que yo había estado intentando aparentar. Me mató por dentro.

-Iré a por algo de comer.- Dijo Iván mientras desaparecía entre la oscuridad del pasillo.

Me senté a su lado, acto seguido me tumbé dejando reposar la mitad de mi cuerpo en su mullida cama. Él me imitó.

-¿Por qué no has venido hoy al instituto, Álvaro?-

-Soy un cobarde.- Afirmó tras un profundo suspiro. -Algunos no somos tan valientes como Iván y tú.- Añadió, le agarré la mano.

-Yo también soy una cobarde.-

-¿Por qué dices eso?- Preguntó desconcertado. Hasta entonces, sólo to conocía la respuesta a dicha pregunta, me arremangué y le mostré las marcas de mis brazos. Una lúgubre oscuridad invadió su rostro.

-Sólo es uno de los muchos intentos fallidos. Le destrocé del todo, pero no quería que tuviera una imagen equivocada de mí, y esos cortes eran la prueba perfecta.

Ambos cerramos los ojos, nos mantuvimos callados. Imagino que no sabía que decir: lo normal era preguntar el "por qué" pero eso ya lo sabía.
Iván irrumpió en la sala rompiendo todo silencio.

-¿Os apetece un "ring of duty"?- Asentimos al abrir los ojos.

Cómo salvar tu vida sin morir en el intento

Cap 2






Tenía ganas de verles, echaba de menos aquellas tardes de risas sin preocupaciones. Ahora, si los viera, no creo que fuera capaz de mirarles a la cara.

Probablemente estarían en comisaría, o les habrían obligado a ir al psicólogo, o escondidos en un rincón de su habitación, o en el caso de mi mejor amiga, en el hospital, intentando despertar de un profundo sueño. No sabía exactamente qué estarían haciendo, lo que sí sabía era que todos compartían mi mismo sufrimiento, mi mismo miedo, y por desgracia mi misma experiencia.

Aunque ella estuviera consciente, aunque tuviera que mirarle fijamente a los ojos, aún así, hubiera ido. No podía soportar la idea de imaginarle pudriéndose en una triste habitación de hospital. Pero el cruel hecho de que estaba en coma, facilitaba las cosas.

Me había sentado en una incómoda silla sólo para estar lo suficientemente cerca como para cogerle de la mano. No quería soltarla, no debía.

-Todos te extrañamos, Alice.- Susurré imaginando que podía sentir mi presencia, que podía escucharme. No pude evitar soltar una pequeña lágrima: "yo debería estar en su lugar".

A la vuelta, pasé por la casa de Iván y Álvaro. Estaba sumida en un total silencio, que hacía más tenso el aire que se respiraba al pasar.

-Dime hija, ¿qué tengo que hacer para que comas?- Tardé unos segundos en reaccionar, estaba mirando embobada por la ventana.

-Pedir una pizza.-

-Bien, tú ganas.- Se resignó. Una hora después había una apetitosa pizza en medio de la mesa. Comí por primera vez en 2 días.

No puedo afirmar que dormí plácidamente aquella noche, porque sería mentir; pero sí logré conciliar el sueño unas horas.

Sólo Iván se había dignado a aparecer aquel día, era la primera vez que le veía sin su hermano gemelo. Ninguno de los dos soltó una palabra, el temor consumía nuestras ganas de hablar. Aún así no se separó de mí ni un instante, sabíamos qué estaba pensando el otro, pero eso dificultaba las cosas.

Clase de música, última hora. La cara de Guillermo relucía cada vez que hablaba, su facción se me hizo familiar. La música realmente le apasionaba, SU TRABAJO realmente le apasionaba, me sorprendió, yo no sería capaz de mantenerme tan alegre, teniendo que soportar a una manada de locos adolescentes hormonados.

El instituto había acabado, y yo seguía sin decir nada; pero justo cuando iba a salir por la puerta, algo me obligó a hacerlo, mejor dicho, alguien: "¿Qué tipo de música te gusta, René?"

-René, ¿Qué clase de música te gusta?-

Cómo salvar tu vida sin morir en el intento

Cap 1






Sólo había pasado una semana, las marcas de ataduras en mis muñecas seguían intactas. He vuelto a llenar la bañera, sumergir la cabeza, aguantar la respiración... Otro intento fallido más, mis ganas superan mi fuerza de voluntad.


Era la tercera vez que me interrogaba la policía, la tercera vez que repetía aquella pesadilla. Mis recuerdos olían a miedo pero sabían a tristeza. Los hechos se repetían en mi mente como un disco rallado: las cuerdas, el disparo, las lágrimas, el dolor, la sangre. Al menos seguía viva, no todos pueden decir lo mismo.

Mañana empezaba el instituto, después de unas larguísimas vacaciones de verano, o eso me pareció a mí.

-René, sigues sin tocar la sopa, ¿no tienes hambre?-


-No, mamá. Me voy a mi habitación.- Me levanté bruscamente de la mesa y me encerré en mi cuarto.


No pude conciliar el sueño, una vez más, pasé la noche en vela mirando al techo. Pensando en todo, pensando en nada.


Cerré los ojos por un instante, pero el despertador me obligó a abrirlos. "Primer día de clase, qué ilusión".


Llavaba toda la mañana sin hablar, sin prestar atención, pero algo revivió mi entusiasmo: "Misma clase, misma gente... PROFE DE MÚSICA NUEVO."


Era alto, delgado, su ropa desprendía un aroma a "juventud" que impregnaba la clase. Sus cabellos eran dorados, sus ojos de un azul grisáceo que hacía juego con el apestoso día que se distinguía a través de la ventana y su potente y grave voz, nos hacía volver a poner la mente en la tierra.


-Buenos días, me llamo Guillermo, pero podéis llamarme Guille, a partir de hoy seré vuestro profesor de música.- Una oleada de murmullos inundó la sala.


-¿Alguna prefunta?- Añadió al ver el revuelo que se había formado.


-Profesor, ¿cuántos años tiene?-


-24.-


-Profesor, profesor, ¿tiene usted novia?-


-No, no se me dan bien las mujeres.- Admitió. Todas las chicas comenzaron a hablar más alto, babosas de mierda, el profesor les quedaba un poco grande. -Si eso es todo, comencemos la clase.- Sentenció, parecía simpático pero tenía carácter. La clase se me hizo amena.


Al salir, mi mirada les buscaba con ansia, pero no estaban. "No vendrán", me dije a mí misma, "No hoy".

Una más de Romeo y Julieta

~Cómo la vida misma~




Pasando por el corredor de ese interminable pasillo, que creí que nunca se acabaría, me recordó a el inacabable pasillo que atravesaba mi casa, de pequeña cada minúscula cosita era enorme, ahora todo se me queda corto, aunque siempre disfruto de las cosas que se me dan, como mis hijos, mis nietos, su amor incondicional... 
Todo me hacía recordar, incluso el número de la habitación "12" tenía tan solo esa edad cuándo le vi por primera vez. Era un niño modesto, educado y caballeroso, de hecho, siempre lo ha sido. Estaba en el parque, lloraba, me había hecho daño al caer de un ruidoso y viejo columpio, él se acercó a mí para curarme la herida que sangraba levemente, se lo agradecí con un dulce beso en la mejilla y pasamos la tarde jugando, al anochecer me llevó hasta mi casa, para asegurarse de que estaría bien, y se despidió con un "hasta mañana". Al día siguiente la sorpresa fue indescriptible, ese "príncipe azul" había llegado a lomos de su caballo hasta mi ciudad, por no decir mi escuela y vino para quedarse. 
Ese día, al salir del colegio, unos niños me esperaban, me insultaron, como de costumbre, ya que no era una niña muy sociable, o eso decían mis padres. Tras los insultos no dudaron un segundo en darme patadas, puñetazos, codazos y todo lo que les venía en gana, intentaba defenderme, pero, ¿Qué podía hacer una débil niña contra un grupo de mas de 10 personas? La nariz y el labio me sangraban y justo cuando creí que me iba a morir en un sitio tan odioso para mi, vino ese chico, del cual desconocía su nombre. "¡Dejadla en paz, ella no os ha hecho nada!" Dijo con su buena voluntad, pero solo recibió un "¡Pirate niño nuevo, esto no es asunto tuyo!" Como respuesta, entonces fue corriendo a llamar a la profesora, la cual a parte de ayudarme y curarme las heridas, se encargó personalmente de que no me pasara nada en mis últimos años de escuela. Mi "príncipe" me había vuelto a salvar. "¿Estas bien?" Dijo preocupado, a lo que respondí "Sí, gracias a ti", "Yo, Ezequiel VI, caballero leal, siempre estaré a su disposición, humilde doncella." 
Fue mi mejor amigo durante tres años. Recuerdo perfectamente las escapadas nocturnas. Silenciosamente saltaba al árbol que se situaba al lado de mi ventana debajo del cual me esperaba "mi caballero andante", intentaba no hacer ruido para no despertar a mis padres. Pasábamos la noche contando estrellas y hallando constelaciones, también recitábamos frases de nuestros respectivos libros de "Romeo y Julieta", nos encantaba leerlo, como mínimo ya lo habíamos hecho 10 veces. Esas palabras nunca se me quitarán de la cabeza "¡Romeo! ¡Romeo! ¡Oh, si yo tuviese la voz del cazador de cetrería, para llamar de lejos a los halcones, si yo pudiera hablar a gritos, penetraría mi voz hasta en la gruta de la ninfa Eco, y llegaría a ensordecerla repitiendo el nombre de mi Romeo." A lo que él respondía arrodillándose y cogiendo mi mano: "¡Cuán grado suena el acento de mi amada en la apacible noche, protectora de los amantes! Más dulce es que la música en oído atento." 
Una década más tarde me sorprendió con esas mismas palabras, pronunciadas mientras sostenía un precioso anillo de pedrería en su mano izquierda, no pude contener la emoción, era como un cuento, gracias a él mi vida no paraba de ser eso, un cuento, como irreal. El día de mi casamiento pronuncié un sincero "Sí, quiero." Vestida de blanco cual princesa en su balcón, me enorgullecí al ver a la persona a la que amaba a mi lado, sentí que nunca se iría de mi lado, pero en realidad, nunca lo había hecho.
Tres años después Dios me regaló aquello que de niña creía imposible, una vida, que reposaba sombre mis manos, esa criaturita dependía de mi, me llenaba de felicidad. Ese gran regalo, esa breve pero larga historia, se repitió una vez más, y otra. Cada día parecían haber cambiado más y más, era increíble ver su evolución, su crecimiento, su infancia y adolescencia pasó por mis ojos como un suspiro.
Entonces ese pasillo se acabó, había llegado a mi destinatario. Entré a esa solitaria y triste habitación, estaba tumbado en una vieja camilla, rodeado de tubos y cables que comunicaban una máquina con su débil cuerpo, se le veía apagado y sin vida, no quería recordarlo así, quería hacer que se sintiera bien, al menos por unos instantes, así que no me lo pensé dos veces y dije "¡Romeo! ¡Romeo! ¡Oh, si yo tuviese la voz del cazador de cetrería, para llamar de lejos a los halcones, si yo pudiera hablar a gritos, penetraría mi voz hasta en la gruta de la ninfa Eco, y llegaría a ensordecerla repitiendo el nombre de mi Romeo." A lo que él respondió con un filo de voz "¡Cuán grado suena el acento de mi amada en la apacible noche, protectora de los amantes! Más dulce es que la música en oído atento. No me olvides nunca, querida, pues tu llanto mi corazón no debe protagonizar, recuerda que siempre te amaré..." La tos casi le impedía terminar aquella frase, los latidos se hacían más leves, tras una parada en seco la "máquina" sonó, aún recuerdo ese triste sonido. Lágrimas caían mientras sostenía su aún caliente mano, "¡Oh Romeo, dulce Romeo! De mi corazón nunca saldrás, de mis lágrimas personaje principal, gracias por una vida tan digna y llena de momentos memorables, gracias por mis encantadores hijos, por darme un hogar y una familia, por ayudarme cuando mas lo necesitaba, por ser un compañero incondicional durante cuatro décadas, simplemente gracias..." 
Y pensar que todo sucedió con una llamada telefónica pidiéndome que fuera urgentemente hace 20 años...
Ahora, cada vez que mis hijos vienen a verme acompañados de mis nietos, siempre les digo que disfruten su vida, de lo que tienen, porque algún día se les arrebatará y quiero que ese día puedan decir "Me enorgullezco de lo que he tenido porque mi vida ha sido completa."


Dejo por aquí una redacción que realicé para un concurso, el cual no gané, but fuck the police ^.^

Máscaras






Y tal y como está nuestra sociedad, si así se le puede llamar, he de negar rotundamente la necesidad de comprar un disfraz para halloween, porque gratuitamente la gente se ha creado una máscara invisible pero perceptible. 
Ya que todo el mundo ha tachado la idea "Se tú mismo." en la "lista de cosas pendientes", espero no en la de "antes de morir". 
Tal vez por el hecho de querer ser Sócrates, que sin saber nada todo lo sabía, o simplemente por denegar una ofrenda de paz contigo mismo. 

Y si oyen un solo reproche de tu parte, la culpa caerá en ti como un rayo en una antena parabólica, porque, "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra." 
¿Y quién soy yo para decirlo...?

Esta es una de las muchas acciones poéticas que hacía con 11 años para quejarme, en general, quejarme. Me encanta quejarme. :)

Poesía de Terafobia







No entendéis nada.


Me habéis visto, me habéis oído, me habéis juzgado, con todo lujo de detalles y 
parámetros.


Habéis encontrado mis escondites, habéis medido el compás de mi respiración, habéis analizado hasta el color de mis sandalias.Habéis hecho un retrato robot de mi corazón, habéis escudriñado mis palabras, deducido mis sueños, calibrado mis emociones.Habéis encontrado cientos de claves para desencriptar mi mente y, contra todo pronóstico, no habéis entendido nada.

Y es que vosotros no sabéis cómo me cambia la cara en primavera, no habéis visto mi alma estirándose al sol. No me habéis sentido vibrar en un concierto, no sabéis qué música suena en mi cabeza cuando río. No me habéis apretado la mano hasta quedarme dormida, no tenéis ni idea de cómo beso, de cómo bailo, de cómo suspiro, y no entendéis nada.

¿Qué vais a entender? Si nunca me habéis visto explorar lo inexistente, si no sabéis cuántas veces he viajado en el tiempo, si no entendéis que hay lugares a los que nunca vais a poder seguirme, si no sabéis a qué sabe un cortocircuito en mi planeta, si ni siquiera habéis adivinado de qué color veo el cielo.¿Qué queréis entender, si no entendéis nada?

Esta poesía es de una youtuber llamada ''Terafobia'' a la que admiro muchísimo, y pensé que un pequeño espacio para ella en mi blog era lo menos que podía hacer por la persona que me animó a escribir.

Save But Kill It

Cap 2





Cuando llegué a casa, aún desconcertada de lo que había sucedido, subí las escaleras rápidamente y me encerré en mi cuarto.

-¿Hermanita? ¿Has llegado?-

-Sí, siento no haber dicho nada, no me encuentro muy bien. No creo que vaya a cenar.- Dije tosiendo falsamente.

Estaba intranquila, pero no atemorizada, de echo esa chica se lo merecía, ¿quién sabe cuantas veces había abusado de aquella débil muchacha? ¿Y quién sabe a cuántos más les hacía lo mismo? Gente como ella es inútil en el mundo, sólo sirven para atormentar a los demás.

Me puse el pijama e intenté dormir. Tenía demasiada calor para estar en pleno otoño. Toqué mi frente, ardía. ¿De verdad me había puesto enferma?

-Erick, ¿puedes traerme una toalla mojada en agua fría, por favor?- Grité no muy fuerte. No quería hablar con nadie pero no había más remedio. Para no pasar más calor me quité el pijama y me quedé en ropa interior.

-¡Vooooy!-

Entró a la habitación, no pareció importarle en absoluto que estuviera en ropa interior, se sentó en la cama a mi lado y me colocó la toalla suavemente.

-¿Necesitas algo más? ¿Una sopa calentita?-

-No, gracias, no tengo hambre.- Le acaricié la mejilla.

-Entonces descansa.- Me dio un beso en la nariz. Es un cielo, y se comporta muy maduro, cuando quiere.

Salió de la habitación y tras un rato de darle vueltas a lo que me había pasado quedé rendida.

«Carry» se volvió a aparecer aquella figura que tanto temor me transmitía. Se iba acercando lentamente y tuve la típica sensación de deja vu. «¿Qué quieres?» respondí intentado afrontar mis miedos. «Sé que sabes quién soy y no te resultará extraño que te diga que ahora tú tienes una parte de mi poder. Si no crees lo que te digo, prueba es que mataste a esa chica sin siquiera tocarla, lo vi con mis propios ojos. Escucha atentamente, mata a los que creas que son inútiles, o cerrados de mente. Y sobretodo no hagas preguntas.»

Me levanté, esta vez no estaba asustada, solo un poco desconcertada.

Normalmente suelo usar un razonamiento lógico para entender las cosas, pero una cabeza había rodado a menos de un metro de mi pie, ¿qué lógica tenía eso, si solo estábamos ella y yo en aquel parque?

Toqué mi frente, ya no tenía fiebre. El despertador marcaba 7:55 a.m. pronto sonaría, lo apagué. Hice mi rutina diaría: ducha, vestirme, peinarme y bajar a desayunar. Sí, pretendía ir al instituto y probar si la teoría de que puede que tuviera poderes era cierta.

Mientras desayunaba vi un informe televisivo: "Chica decapitada en el parque de la calle menor." Se me revolvió el estómago, apagué la TV y me marché en metro.

Cuando llegué sentí que todos me miraban, pero eso era habitual. Soy la más popular y ni siquiera me molesto en tener amigos. Todos murmuraban cosas como "¿Has oído en las noticias que decapitaron a una de 1er curso?" o "Ya no voy a ir más por ese parque" aquel tema inundaba los pasillos de rumores.

-Señorita Carry, soy escritora del periódico de este instituto. ¿Puedo preguntarle qué opina sobre el reciente incidente ocurrido a una de nuestras alumnas?-

-Ya lo has hecho, pero opino que es una terrible desgracia, esa chica era una buena estudiante.-

-Gracias por atender a mis cuestiones. Que pase buena mañana.-
No me quedaba otra, tenía que proteger aquella tapadera que llevaba años creando.

Durante la hora del recreo fui a buscar a la chica débil del otro día. Miré en todos lados, pero no la hallé. Por probar, busqué en el último lugar en el que la había visto, la enfermería. Allí estaba, con un moretón en el ojo.

-¿Pero qué te ha pasado? Creí que ahora que falleció esa chica nadie te pegaría nunca más.-

-Pues no, ahora me culpan a mí de haberla decapitado. Nunca le he puesto la mano encima a nadie, ni siquiera me defiendo si me pegan, ¿cómo voy a ser capaz de decapitar a alguien?- Tras estas palabras se puso a llorar y la abracé, me daba lástima.

-¿En qué curso estás?- Dije secándole las lágrimas con un pañuelo que saqué de mi bolsillo.

-En 1ero de preparatoria, aula C.-

-Estás justo en frente de la mía. ¿Qué te parece si a partir de ahora te acompaño a donde vayas? Conmigo delante nadie se atreverá a insultarte y menos a pegarte.- La verdad me parecía una buena niña.

-¿Haría usted eso por mí, señorita Smith?-

-Por favor, ahora somos amigas, llámame Carry. Por cierto, ¿cómo te llamas?-

-Ayleen.-

Sonó el timbre del fin del recreo y la acompañé a su clase.

-Ahora todos nos miran.- dijo mientras caminábamos por el pasillo.

-¡Vaya vaya! Pero si es la estirada y la patética. Menudo dúo más bonito.- dijo un chico con aire irónico. Pasé de él.

-Oye, no dejes que sus comentarios te afecten, son sólo escoria humana.- le susurré a Ayleen al oído y luego la dejé entrar a su clase; yo me fui a la mía.

Al salir, con tantos murmullos decidí acompañar a Ayleen a su casa, por si acaso.

Por el camino me contó que desde pequeña se metían con ella por llevar gafas y aparato dental, pero sobretodo porque estudia mucho para sacar buenas notas, pero lo hace para que sus padres se sientan orgullosos de ella.

Cuando estábamos a una manzana de su casa noté que alguien nos seguía.

-Te hago una carrera de aquí a tu casa.- Dije para disimular y salir de allí.

-Vale.-

Nos pusimos a correr y dejé que ella ganara, le di un beso en la frente y le dije que mañana me esperara en la puerta del instituto, le prohibí que entrara sin mí. Después volví tranquila hacía aquella calle. Me esperaban el chaval de esta mañana y su banda de niñatos sin personalidad.

-Sabía que vendrías, niño engreído que se mete con los demás porque hay un hueco vacío en su interior.-

-Niña rica de mierda, ¿crees que eres psicóloga o qué te pasa? En realidad solo eres una puta y una inútil.- Sacó una navaja de su bolsillo, junto a todos sus amigos, me rodearon apuntándome con ellas. Estaba acorralada.

Inútil... «mata a los que creas que son inútiles o cerrados de mente.» Llegó la hora de probar mi teoría.

-Aquí los únicos inútiles sois vosotros.- apreté la mano y pensé en cómo les mataría. Primero les arrancaría los dedos, seguido de las extremidades y luego la cabeza, lentamente. Y así sucedió, menuda carnicería. Fueron mis conejillos de indias, pero si no hubiera hecho nada, yo podría haber muerto. Obviamente me fui corriendo e hice como si no pasara nada.

Lo que más me sorprendió no era la sangre que derramé, sino la responsabilidad que conllevaba ese don, si así se podía llamar, me sentía poderosa e inmortal. Y esto no es más que el comienzo.

Save But Kill It

Cap 1





El mundo... ¿Qué decir sobre él? Está hecho una mierda, pronto morirá... Y es por nuestra culpa, sí, los humanos somos los culpables; desde que aparecimos en la Tierra no hemos hecho más que perjudicarla y moldearla a nuestro antojo. Pensamos que nos pertenece... Y eso no es cierto. Por eso los humanos somos inútiles.

-Señorita Smith, ¿Sabe usted la respuesta?- El profesor interrumpió mis pensamientos.
Miré a la pizarra dos segundos, había una ecuación por resolver.

-Claro, la respuesta es 79, señor.-

-Correcto, como siempre...-

"Como siempre", una alumna ejemplar, alguien moldeada por la sociedad para ser "perfecta", esa era yo, Carry Smith. Responder a todo el mundo con una sonrisa no me suponía ninguna dificultad, lo complicado era callar todo el odio que guardaba en mi interior.

Acabaron las clases y me fui a casa en metro, como todos los días. Me senté en uno de los asientos delanteros, cerca de mí había un chico que parecía cabreado con el mundo, no hacía más que balbucear cosas como "joder" o "mierda". En la penúltima parada subió una señora de anciana edad.

-Disculpe, jovencito, ¿me dejaría sentarme? Estoy cansada...- Dijo amablemente dirigiéndose al chico.

-¡Señora, déjeme en paz y búsquese otro asiento!- Respondió él levantando el tono de voz.

-Oye niño, aprende a respetar a tus mayores, y si tienes problemas no la pagues con los demás, escoria.- Le miré con cara desafiante, reconozco que cuando me enfado puedo llegar a dar miedo, el chico se calló de inmediato, perro ladrador poco mordedor... -Señora, siéntese aquí, por favor.- me dirigí a ella sonriente, dejándole mi asiento.

-Muchas gracias, querida; como regalo tome esto.- Sacó una manzana de una bolsa y me la ofreció.
-Gracias.- Pronto anunciaron mi parada y salí mientras mordía la manzana que había ganado orgullosa.

Escoria, la raza humana cada vez me demuestra más que no son más que eso, escoria. Débiles, atemorizados, pero aún así tienen valor para hacer sufrir a los demás. Idiotas, ni ellos se entienden.

-He vuelto.-

-Bienvenida, hermanita.- Me recibió mi hermano menor con un fuerte abrazo. Tenía 13 años y yo 16, sin embargo yo me había saltado dos años, iba a preparatoria, y él seis años, iba ya a la universidad, es un genio. -He hecho guisado de patatas, como a ti te gusta.-

-¡Qué bien! Te quiero enano ¿te lo he dicho hoy?-

-No.-

-Pues ahora sí.- le toqué la nariz y dejé mi abrigo en el armario dirigiéndome a la cocina para cenar.

-¿Has visto a papa y a mamá?- Dije mientras comíamos.

-No, hoy no. Papá sigue en el laboratorio con su "nuevo invento mundial" y mamá en la universidad, dando clase.- Dos puros genios, conocidos por ello en toda la ciudad, cada uno tenía 3 carreras, y obviamente no nos faltaba el dinero, éramos una familia privilegiada.

-Hoy es Martes, tienen conferencia, lo olvidé.- Dije levantándome. Esta vez recojo yo la mesa, sé que mañana tienes examen y debes estudiar.

-Gracias, hermanita.-

Se retiró a su habitación; recogí los platos y luego los fregué. Mi rutina diaria siempre había sido así, mi hermano y yo nos hemos valido por nosotros mismos desde pequeños ya que nuestros padres casi nunca estaban en casa, nos turnábamos las tareas.

Tras haber limpiado las migas de la mesa subí a mi habitación y me puse el pijama; me metí en la cama, desde la cual podía ver las estrellas por la ventana. Pronto me quedé dormida observándolas.

Un hombre con bata negra y una capucha que le tapaba el rostro se acercaba a mí, todo estaba oscuro. Repetía una y otra vez mi nombre, «Carry». Y cuando estaba a menos de cinco centímetros de mí retiró su capucha dejando ver su rostro esquelético, solo huesos; tras descubrirse me gritó «¡¿Me estás escuchando?!».

Desperté sobresaltada. Y oí a mi padre chillar a lo lejos: "Susan, ¡¿Me estás escuchando?!" Ya habían vuelto a casa, los chillidos eran algo habitual ya que mi padre se desesperaba con su nuevo invento.

-Solo era un sueño...- Miré mi despertador, marcaba las 4:07 de la mañana. Aún era pronto, debía seguir durmiendo, pero no podía. "Esa figura me suena" era lo único que podía pensar.

De pronto recordé haberlo visto dibujado en algún cuento que me leía mi hermano cuando éramos pequeños. Me levanté y busqué en mi estantería aquel libro de tapa negra.

-Aquí estás.- Pasé las páginas una a una hasta encontrarlo. -¿L-la muerte?- Tenía miedo; oí un golpe, dejé el libro corriendo y volví a la cama atemorizada. Poco rato después quedé dormida de nuevo.

A la mañana siguiente sonó el despertador a las 8:00 a.m. como de costumbre. Me levanté y me duché; me vestí, me arreglé y bajé a desayunar. Estaba sola en casa, como cada mañana, y mi hermano me había preparado el desayuno. Luego marché al instituto en metro.

Durante toda la mañana no había parado de pensar en "la muerte". ¿Qué significaría soñar con ella?
En el recreo salí a la azotea a comer en mi esquina. Mientras me tomaba la comida que me había preparado mi hermanito oí a personas gritando. No estaba sola.

-Siempre estás sola y no hablas nada, ¿qué te pasa, zorra?- me asomé y vi a una chica pegándole patadas a otra más inocente, mientras dos más miraban.

-Déjame en paz.- Dijo la chica mientras lloraba. -Por favor, para, me haces daño.- no tuve valor para detenerla, se me cayó el tenedor al suelo del miedo. El ruido se oyó por toda la azotea.

-Mierda hay alguien aquí, esta vez te has salvado, pringada de mierda.- y las tres abusonas salieron corriendo.

Rápidamente dejé todo en el suelo y ayudé a la chica a levantarse, luego la llevé a enfermería. Tras dejarla, volví a la azotea a pensar en lo que había pasado y a terminarme mi comida.

No había sido capaz de pararla, me quedé mirando como una tonta... ¿Soy una cobarde?
Sonó la campana que indicaba el fin del recreo; ahora tocaba "hora libre" así que me fui a la biblioteca.

Ya allí, me puse en un ordenador y busqué "Qué significa soñar con la muerte". No había una respuesta concreta, pero todo apuntaba a maleficios y cosas escalofriantes. Me parecía extraño, era la primera vez que le temía a algo...

El resto de la mañana transcurrió corrientemente. Al salir del instituto aún no había anochecido, así que decidí ir a casa andando.

No dejaba de lamentarme, "Podría haberla ayudado, podría haberle detenido." Mientras pasaba cerca de un parque que parecía estar desierto la vi, era la chica de esta mañana, a la que no pude pararle los pies. No me lo pensé dos veces y fui a dejarle las cosas muy claras.

-¡Oye tú!- se giró y me reconoció.

-Oh, Carry Smith, que placer encontrarle por aquí.- me sonrió.

-Déjate de idioteces, puta falsa de mierda. Vi todo lo que le hiciste a esa pobre chica. Eres de lo peor, me das asco.- Apreté mi mano fuertemente; y fue entonces, cuando todo empezó.

Vi su cabeza rodar cuesta abajo y su cuerpo caer al suelo. ¿Qué había pasado? ¿Había sido yo?
Si me quedaba ahí seguro que me culparían y meterían en la cárcel, después de todo lo que le había dicho... Me tapé la boca con las manos para no chillar y salí corriendo, nadie más lo había visto.

domingo, 7 de junio de 2015

Forever&Always

CAP 8






Desperté entre sábanas, ropa interior y felicidad, pero sobretodo, lo que más me gustó de esa extraña mañana fue despertar abrazada al chico que me complementa, mi otra mitad.

-Buenos días princesa, estás preciosa cuando duermes.-

-Buenos días, ¿Guido?- Los dos nos reimos.

Oí el ruido del picaporte moviéndose. ¡Alguien iba a entrar! Rápidamente, sin pensarlo dos veces, escondí mi ropa interior y mi cabeza bajo la cama. Mi madre abrió la puerta lentamente, por si acaso, supongo y gritó:

-¡A DESAYUNAR!-

-Ya vamos.- Dije con voz adormecida, un tanto fingida.

Mi madre se fue a la cocina; rápidamente Sean y yo nos vestimos y nos fuimos a comer los deliciosos crêpes de mi señora madre. 

Pasado un rato, nos pusimos a ver las noticias en ''Antena 3''. Comencé a verlo todo borroso, por un momento pensé que el salón daba vueltas. Corrí como una bala hacia el baño. Sí, vomité. Al salir del baño, a causa de las pocas fuerzas que me quedaban, me desmayé en frente del televisor.

Cerré los ojos, noté cómo lo hacía; las voces que salían del televisor se dispersaban en mi cabeza y un sonido atronador me hizo volver en mí. La primera imagen que vi fue a Sally junto a Sean mirándome preocupada. Boliche ladraba.

-Charly, Charly, despierta.- Decían.

-¿Qué?- Pregunté confusa.

-Te ha dado un algo, chiquilla.- Dijo Sally.

-Llamaré a tu madre.- Dijo Sean.

Sally me ayudó a levantarme mientras Sean se dirigía hacia el aseo a avisarla, se estaba duchando. Como era de esperar, salió del baño como si de un incendio se tratara, ¡Cada día más exagerada, joder! 

No se puso ni la ropa, salió con la molesta toalla enrollada en el torso, la sostenía con la mano izquierda mientras que con la derecha llamaba al médico.

Después de concertar la cita me prepararon una sopa; al principio ardía, pero estaba tan sabrosa que el dolor se hacía insignificante.

Tras comer estuve un rato escribiendo en el diario, no por mucho tiempo, ya que tuve que partir hacia mi pesadilla, el médico. Cada vez que iba, un disgusto más. Y si para mí, que pasaba hasta el culo de todo ya era un disgusto, imagina para mi madre. Puede que ahora comprenda por qué llora cada noche.

Al llegar a la recepción nos pidieron que pasáramos inmediatamente. Sally y Sean se quedaron en la sala de espera, inquietos y nerviosos. Cada paso que daba me encontraba peor, y cuando pensaba que me desmayaría de nuevo, o lo dejaría todo perdido de bilis, llegué a la gloriosa, aunque un tanto incómoda camilla.

El médico ya me conocía, sabía de sobra lo que me pasaba, pero por si acaso, por precaución, sacó ese palo en el que tienes que decir: ''Aaah''. Con expresión de indiferencia rellenó una receta médica, seguro que eran ''pastillitas ricas ricas''.

Salimos del hospital, yo lo veía todo un poco borroso, y nos fuimos en coche a buscar una farmacia de guardia. Cuando compramos el medicamento, miré la caja, donde ponía claramente y en mayúsculas ''PASTILLAS DE TUTIFRUTI''.

-¿Tutifruti? ¿Tamolocoh?- Dije indignada. A Sally se le escapó una risita.

Llegamos a casa, Sally y yo nos sentamos en el sofá, había tanto silencio que me incomodaba. Sean había salido a comprar leche y mamá paseaba a mi bolita hermosa de pelo.

-Sean es muy bueno contigo, demasiado.- Me soltó así por la cara.

-Me gusta.- 

Dio un salto y me miró con cara de ''Cuéntame más porfa plis''.

-Cuéntame más porfa plis.- Dijo. La conocía demasiado.

-Nos hemos besado varias veces.-

-¿Habéis dado el siguiente paso?-

-Puede.-

-¿Enserio? ¿Tomasteis precauciones?-

-¡Obviamente pedazo de burra!-

-¿Y... Cómo fue?-

-Simplemente... mágico.-

-Awww.- Dijo con cara de psicópata.

-No flipes y calla que estarán a punto de llegar.-

Justo antes de que acabara la frase Sean abrió la puerta.

-¿Ves?- Tras decirlo me guiñó el ojo mientras me pegaba un codazo.

-¿De qué hablabais?- Dijo desconcertado.

-¡De nada!- Dijimos a la vez, compenetradas, parecíamos gemelas.

Sonó el timbre de nuevo, esperaba que fuera mi madre, pero no lo era, eso me preocupó. Al abrir la puerta vi a Brad, plantado como un arbusto. Mi madre se estaba retrasando demasiado.

-Sally, mamá dice que limpies tu cuarto.- Dijo.

-¡Voy! Bueno adiós Charly, ya me contarás ¿Eh?- Dijo mientras me guiñaba un ojo.

Se hizo tarde, la brillante estrella de la mañana ya se había escondido dejando ver otras más pequeñas y menos luminosas.
Estábamos jugando a la ''playstation'' de Sean. Iba ganando, pero el teléfono me desconcentró.

-Vale verga la vida.- Dije con voz sudamericana mientras paraba el juego.

-¿Quién osa interrumpirnos en nuestra gloriosa partida?- Dijo Sean tras descolgar el teléfono.- ¿Qué? Sí... sí... vamos para allá.- Su cara cambió mientras salían esas horrorizantes e inaudibles palabras para mí del aparato.

-¿Quién era? ¿Qué te ha dicho? Te noto diferente...-

-Era Harry, tu madre está en el hospital, casi la atropellan.- Dijo mientras cogía las chaquetas.- Vamos.

Salimos de casa, cogimos un taxi y le dijimos que nos llevaran directos al hospital. Esos 10 mins se me hicieron eternos. LA era tan grande... Habían muchas personas en la calle, paseando sin rumbo, ya que nadie sabe exactamente qué está haciendo aquí, ni su propósito en la vida. Unas gotas de lluvia golpeando levemente mi ventana me extrajeron de mis pensamientos.

Me tengo que ir, adiós querido diario.

BUENO, OTRO CAPÍTULO MÁS, ESPERO QUE CON LA LLEGADA DE LAS VACACIONES TENGA MÁS TIEMPO PARA TERMINAR LA HISTORIA :3


~NoMoriréCallada~

martes, 4 de noviembre de 2014

Forever&Always

CAP 7






¿Por dónde me quedé? Ah sí, nos quedamos dormidos. Me desvelé por la noche, tenía hambre. Claro, no había comido debido a la falta de gana…Fui a la cocina y me tomé un ''Yogurt marca Danone''. Cuando volví a la cama me di cuenta de que había despertado a Sean. Hice como si no me hubiera enterado e intenté volver a dormirme. No pude. Pasé un cuarto de hora pensando en que mi vida había cambiado por completo, por culpa de un tumor. ¡Cómo está el mundo, un día estás tan tranquilo y al siguiente tienes cáncer! Puta vida tete…

-¿No te puedes dormir, Charly?-

-He dormido todo el santo día.-

Le miré, me encontraba mejor, descansada y fresca como una lechuga. La verdad es que me apetecía terminar lo que hacía unas cuantas horas habíamos empezado. Estaba a punto de dar el primer paso, pero él se me adelantó.

Puso su mano sobre mi mejilla, estaba ardiendo. Tras dos segundos de mirarnos con deseo nos besamos, fue el beso más apasionado, dulce y ''pff'' que me había dado, la ternura de sus labios me estremecía, formábamos un solo compás, construimos nuestra naranja completa, esa noche perfecta, sin escrúpulos nos convertimos en uno.


No daré más detalles y dado a que me las piro al médico me despido, hasta mañana querido diario.


HE DEJADO HASTA AQUÍ ESTE CAPÍTULO, SÉ QUE ES MUY CORTO, PERO CREO QUE ESTA PARTE DE LA HISTORIA MERECE UNA SECCIÓN PARA ELLA SOLA. XD ME DESPIDO :*





~NoMoriréCallada~

Forever&Always

CAP 6





Querido diario, el otro día fue demasiado movido para mí, y ha acabado afectándome... Básicamente ahora mismo estoy escribiendo, tumbada en la cama, con una toalla mojada en agua fría sobre la frente para bajar la fiebre...

Vinieron a verme todos. Sean... Ahora mismo está paseando a Boliche, lo amo... ¡A mi perrito no a Sean! Bueno a Sean también... ¡Pero qué mierda estoy diciendo si es un vio-! Va-vale... No es un violador... Y puede que le ame... Dios puto corazón... Algún día se me saldrá por su culpa... Bueno, continúo con lo que me ha pasado hoy.

Desperté enferma, con 40 de fiebre, Sean estaba a mi lado, fue él el que notó que tenía fiebre...

-Buenos días.- Me dijo mientras me daba un beso en la mejilla.

-Buenos días.-

-Te noto rara, estás pálida, ¿Te encuentras bien?- Pregunto él.

-La verdad es que no mucho, pero puedo levantarme- Acto seguido me disponía a levantarme y él me paró con un leve tirón de brazos para hacerme volver a la cama.

-Iré a por el termómetro, no te muevas.- Dijo preocupado.

Yo no le di mayor importancia. ¿Fiebre? A comparación de otros días y de mi destino era poco. Supongo que lo iría notando poco a poco... Sean llegó con el termómetro y me lo puso. Tras unos instantes, que para mí se hicieron interminables sonó el estrondoroso "pitipipi" del termómetro. Marcaba 40 grados, como ya había mencionado antes.

-¡Menuda novedad!- Se me escapó.

-¿Pero qué dices? ¿Estás delirando? ¡Hay que llevarte al médico urgentemente!- Dijo preocupado.

-¿¡Qué dices pedazo de exagerado!? Será un constipado de nada...- Dije dándole la menor importancia.

-Lo que tú digas, igualmente se lo diré a mi tío cuando llegue, él sabrá que hacer.-

En ese momento sonó el timbre. Sean fue a abrir la puerta rápidamente. ¡Eran los chicos! La verdad me alegré, el tema de la fiebre de la mierda ya me estaba aburriendo.

Pasaron a mi habitación y Sean les explicó la situación. ¡Se pusieron histéricos, como si fuera una emergencia!
Repartieron el trabajo equitativamente: Sally me hizo una sopa caliente que, la verdad, estaba muy buena. Brad mojó una toalla en agua helada y me la puso encima para bajar la fiebre. Ian me trajo un termómetro. Y Evan solo decía a los demás qué hacer; les mandaba moviendo los brazos como si hiciera un trabajo mínimamente importante, me hizo gracia. Sean me preocupó, estaba llamando por teléfono en una habitación alejada a la mía, me dí cuenta porque noté la ausencia de su dulce y melodiosa voz.

Al cabo de un rato volvió mi madre histérica de la compra.

-Chicos, será mejor que os vayáis, no sea que os contagiéis.- Dijo ella disimulando.-

-Sí.- Dije yo tras toser falsamente.

-Como quieras, recupérate Charly.- Dijo Sally

Después de desearme que me recuperase se marcharon un tanto preocupados, aunque la más preocupada era ''mi señora madre'', así le llamo yo a veces, ella sabía que mi enfermedad iba a peor, el tumor se expandía, ya alcanzaba algunos órganos, como los pulmones, cada vez me costaba más respirar, pero me aguanté y me jodí por dentro, solo para que Sean no dramatizara.

-Quizá debamos llevarte al médico.- Dijo otra vez, DRAMATIZANDO por un resfriadillo de mierda, o al menos eso pensaba él, le llego a decir la verdad y monta un simulacro…

-Oye oye, para el carro chavalote, aquí la madre y tutora legal soy yo.-

-¡Así se habla mami! Por un resfriado vaya pollo que se monta la gente…- Pensé en voz alta.

-Quizá debamos llevarte al médico.- Dijo ella repitiendo lo que había dicho antes Sean.

-No me jodas…- Murmuré.

-¿Sean puedes salir de la habitación un momento?- Dijo ella.
Le obedeció sin rechistar. Cuando ya había salido prosiguió.

-Cariño, sé que también es duro para ti, pero ya es tarde para ignorarlo. Iremos al médico y te dará algunas ''pastillitas de sabores ricos ricos'' para que no te encuentres tan mal.- Vale, eso me hizo sentir una niña pequeña.

-Como tú digas, ahora déjame dormir.- Dije mientras me tapaba la cabeza con la manta.

-OK, pero que sepas que mañana vamos al médico sí o sí.- Insistió.

Me quedé dormida varias horas bajo aquella calurosa pero suave manta, ya no sabía si tenía mucho frío o mucho calor. Sean interrumpió mi sueño y se metió debajo de la manta conmigo. Después acercó mi frente a la suya, supongo que sería para tomarme la temperatura.

-Estás ardiendo.-

-Lo sé.-

-¿Te da igual?-

-¿Qué remedio me queda? No me voy a pasar el día quejándome…- Dije después de suspirar resignada.

Nos miramos a los ojos, él tenía la mirada triste, quizá pensaba que me iba a perder, pero yo tenía más miedo, porque obviamente sabía que él me perdería, que yo le perdería, que nos perderíamos.
No puede evitar besarle, un beso pleno de tristeza, acabado en lágrimas.

-¿Por qué lloras?- Dijo él angustiado.

-Porque te amo…- Dije desviando la mirada para que no se notara que estaba sonrojada.

-Y yo a ti.- Al pronunciar esas dos palabras mi corazón palpitaba como si se me fuera a salir del pecho. Me besó cuando estaba desprevenida, pensando. Fue un beso dulce, pero a la vez caluroso y apasionado.

-Tengo calor.- Dije.

-Quítate la camiseta si quieres.-

-¿Y si me ve mi madre debajo de una manta, sin camiseta y dándome el lote con un chaval qué?-

-Creo que tu madre es más compresiva de lo que tú piensas…- Se tomó una pausa de tres segundos y continuó.- Además está atontada viendo el ''salvame deluxe''.- (NOTA: Para los que no entiendan, es un programa para viejas que se aburren demasiado. =P) Se me escapó una risita.

Tras una mirada de ''No tienes huevos a quitármela'' y una de ''No juegues con fuego o te acabarás quemando'' me quemé. Estaba quitándome la camiseta y empecé a marearme.

-No me encuentro bien.-

-L-lo siento… Olvidé que estabas enferma…- Dijo con voz temblorosa. La verdad es que yo también me olvidé por un segundo de todo…

Nos limitamos a abrazarnos, nos quedamos dormidos, él estaba cansado y yo me encontraba como el culo.

Bueno mañana te cuento que viene Sean y no quiero que me cotillee el diario.

BUENO, ESTE HA SIDO OTRO CAPÍTULO, HACE MUCHO QUE NO SUBO, A PARTIR DE AHORA SUBIRÉ MÁS, ESPERO QUE OS GUSTEN. Y ME GUSTARÍA AÑADIR QUE HAY GENTE QUE COMPARA ESTA HISTORIA CON ''BAJO LA MISMA ESTRELLA'' A DECIR VERDAD PUEDE QUE SE PAREZCA, PERO YO NO LA HE VISTO AÚN PARA QUE NO INFLUYA NI ME INSPIRE PARA ESTO. BESOTES :*


~NoMoriréCallada~