viernes, 22 de abril de 2016

Cómo salvar tu vida sin morir en el intento

Cap 1






Sólo había pasado una semana, las marcas de ataduras en mis muñecas seguían intactas. He vuelto a llenar la bañera, sumergir la cabeza, aguantar la respiración... Otro intento fallido más, mis ganas superan mi fuerza de voluntad.


Era la tercera vez que me interrogaba la policía, la tercera vez que repetía aquella pesadilla. Mis recuerdos olían a miedo pero sabían a tristeza. Los hechos se repetían en mi mente como un disco rallado: las cuerdas, el disparo, las lágrimas, el dolor, la sangre. Al menos seguía viva, no todos pueden decir lo mismo.

Mañana empezaba el instituto, después de unas larguísimas vacaciones de verano, o eso me pareció a mí.

-René, sigues sin tocar la sopa, ¿no tienes hambre?-


-No, mamá. Me voy a mi habitación.- Me levanté bruscamente de la mesa y me encerré en mi cuarto.


No pude conciliar el sueño, una vez más, pasé la noche en vela mirando al techo. Pensando en todo, pensando en nada.


Cerré los ojos por un instante, pero el despertador me obligó a abrirlos. "Primer día de clase, qué ilusión".


Llavaba toda la mañana sin hablar, sin prestar atención, pero algo revivió mi entusiasmo: "Misma clase, misma gente... PROFE DE MÚSICA NUEVO."


Era alto, delgado, su ropa desprendía un aroma a "juventud" que impregnaba la clase. Sus cabellos eran dorados, sus ojos de un azul grisáceo que hacía juego con el apestoso día que se distinguía a través de la ventana y su potente y grave voz, nos hacía volver a poner la mente en la tierra.


-Buenos días, me llamo Guillermo, pero podéis llamarme Guille, a partir de hoy seré vuestro profesor de música.- Una oleada de murmullos inundó la sala.


-¿Alguna prefunta?- Añadió al ver el revuelo que se había formado.


-Profesor, ¿cuántos años tiene?-


-24.-


-Profesor, profesor, ¿tiene usted novia?-


-No, no se me dan bien las mujeres.- Admitió. Todas las chicas comenzaron a hablar más alto, babosas de mierda, el profesor les quedaba un poco grande. -Si eso es todo, comencemos la clase.- Sentenció, parecía simpático pero tenía carácter. La clase se me hizo amena.


Al salir, mi mirada les buscaba con ansia, pero no estaban. "No vendrán", me dije a mí misma, "No hoy".

No hay comentarios:

Publicar un comentario