Cap 2
Tenía ganas de verles, echaba de menos aquellas tardes de risas sin preocupaciones. Ahora, si los viera, no creo que fuera capaz de mirarles a la cara.
Probablemente estarían en comisaría, o les habrían obligado a ir al psicólogo, o escondidos en un rincón de su habitación, o en el caso de mi mejor amiga, en el hospital, intentando despertar de un profundo sueño. No sabía exactamente qué estarían haciendo, lo que sí sabía era que todos compartían mi mismo sufrimiento, mi mismo miedo, y por desgracia mi misma experiencia.
Aunque ella estuviera consciente, aunque tuviera que mirarle fijamente a los ojos, aún así, hubiera ido. No podía soportar la idea de imaginarle pudriéndose en una triste habitación de hospital. Pero el cruel hecho de que estaba en coma, facilitaba las cosas.
Me había sentado en una incómoda silla sólo para estar lo suficientemente cerca como para cogerle de la mano. No quería soltarla, no debía.
-Todos te extrañamos, Alice.- Susurré imaginando que podía sentir mi presencia, que podía escucharme. No pude evitar soltar una pequeña lágrima: "yo debería estar en su lugar".
A la vuelta, pasé por la casa de Iván y Álvaro. Estaba sumida en un total silencio, que hacía más tenso el aire que se respiraba al pasar.
-Dime hija, ¿qué tengo que hacer para que comas?- Tardé unos segundos en reaccionar, estaba mirando embobada por la ventana.
-Pedir una pizza.-
-Bien, tú ganas.- Se resignó. Una hora después había una apetitosa pizza en medio de la mesa. Comí por primera vez en 2 días.
No puedo afirmar que dormí plácidamente aquella noche, porque sería mentir; pero sí logré conciliar el sueño unas horas.
Sólo Iván se había dignado a aparecer aquel día, era la primera vez que le veía sin su hermano gemelo. Ninguno de los dos soltó una palabra, el temor consumía nuestras ganas de hablar. Aún así no se separó de mí ni un instante, sabíamos qué estaba pensando el otro, pero eso dificultaba las cosas.
Clase de música, última hora. La cara de Guillermo relucía cada vez que hablaba, su facción se me hizo familiar. La música realmente le apasionaba, SU TRABAJO realmente le apasionaba, me sorprendió, yo no sería capaz de mantenerme tan alegre, teniendo que soportar a una manada de locos adolescentes hormonados.
El instituto había acabado, y yo seguía sin decir nada; pero justo cuando iba a salir por la puerta, algo me obligó a hacerlo, mejor dicho, alguien: "¿Qué tipo de música te gusta, René?"
-René, ¿Qué clase de música te gusta?-

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