Cap 3
Mi respuesta pareció sorprenderle: "La música es arte, y en mi cabeza, el arte no entiende de tipos. cada uno es especial, y te hace sentir de diferente maneras. Pero si lo que me pides es que elija... Rock y música clásica."
-Grupos, artistas.- Dijo Guillermo.
-AC/DC y Beethoven.-
-Tienes buen gusto.-
-Eso dicen.- Cogí mi mochila y salí de clase.
¿Me había preguntado para asegurarme de que no era muda o había otra razón? Decidí no darle más vueltas al "por qué" y centrarme en las "consecuencias", había hablado; eso era bueno, creo.
-¿Cómo estás?- Dijo por fin Ivan, camino a casa, con un filo de voz frágil.
-Mal.- 100% sinceridad. Me abrazó tan fuerte que pensé que me rompería, pero no se puede romper algo que ya está quebrado. Llegamos a su casa.
-¿Quieres pasar? Ya sabes, por los viejos tiempos.- Una luz se reflejaba en sus preciosos ojos azules. No quería, en verdad, no quería.
-Claro.- No pude negarme. Subimos a su cuarto, todo estaba tal y como lo recordaba, había recorrido cada centímetro de aquella casa.
Allí estaba, sentado en la cama, mirándome fijamente. Llevaba su viejo pijama blanco y una venda cubriendo sus muñecas; aún podría imaginar ese tono morado pálido en ellas. Su cara inexpresiva derrumbó toda la fortaleza que yo había estado intentando aparentar. Me mató por dentro.
-Iré a por algo de comer.- Dijo Iván mientras desaparecía entre la oscuridad del pasillo.
Me senté a su lado, acto seguido me tumbé dejando reposar la mitad de mi cuerpo en su mullida cama. Él me imitó.
-¿Por qué no has venido hoy al instituto, Álvaro?-
-Soy un cobarde.- Afirmó tras un profundo suspiro. -Algunos no somos tan valientes como Iván y tú.- Añadió, le agarré la mano.
-Yo también soy una cobarde.-
-¿Por qué dices eso?- Preguntó desconcertado. Hasta entonces, sólo to conocía la respuesta a dicha pregunta, me arremangué y le mostré las marcas de mis brazos. Una lúgubre oscuridad invadió su rostro.
-Sólo es uno de los muchos intentos fallidos. Le destrocé del todo, pero no quería que tuviera una imagen equivocada de mí, y esos cortes eran la prueba perfecta.
Ambos cerramos los ojos, nos mantuvimos callados. Imagino que no sabía que decir: lo normal era preguntar el "por qué" pero eso ya lo sabía.
Iván irrumpió en la sala rompiendo todo silencio.
-¿Os apetece un "ring of duty"?- Asentimos al abrir los ojos.

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