CAP 8
Desperté entre sábanas, ropa interior y felicidad, pero sobretodo, lo que más me gustó de esa extraña mañana fue despertar abrazada al chico que me complementa, mi otra mitad.
-Buenos días princesa, estás preciosa cuando duermes.-
-Buenos días, ¿Guido?- Los dos nos reimos.
Oí el ruido del picaporte moviéndose. ¡Alguien iba a entrar! Rápidamente, sin pensarlo dos veces, escondí mi ropa interior y mi cabeza bajo la cama. Mi madre abrió la puerta lentamente, por si acaso, supongo y gritó:
-¡A DESAYUNAR!-
-Ya vamos.- Dije con voz adormecida, un tanto fingida.
Mi madre se fue a la cocina; rápidamente Sean y yo nos vestimos y nos fuimos a comer los deliciosos crêpes de mi señora madre.
Pasado un rato, nos pusimos a ver las noticias en ''Antena 3''. Comencé a verlo todo borroso, por un momento pensé que el salón daba vueltas. Corrí como una bala hacia el baño. Sí, vomité. Al salir del baño, a causa de las pocas fuerzas que me quedaban, me desmayé en frente del televisor.
Cerré los ojos, noté cómo lo hacía; las voces que salían del televisor se dispersaban en mi cabeza y un sonido atronador me hizo volver en mí. La primera imagen que vi fue a Sally junto a Sean mirándome preocupada. Boliche ladraba.
-Charly, Charly, despierta.- Decían.
-¿Qué?- Pregunté confusa.
-Te ha dado un algo, chiquilla.- Dijo Sally.
-Llamaré a tu madre.- Dijo Sean.
Sally me ayudó a levantarme mientras Sean se dirigía hacia el aseo a avisarla, se estaba duchando. Como era de esperar, salió del baño como si de un incendio se tratara, ¡Cada día más exagerada, joder!
No se puso ni la ropa, salió con la molesta toalla enrollada en el torso, la sostenía con la mano izquierda mientras que con la derecha llamaba al médico.
Después de concertar la cita me prepararon una sopa; al principio ardía, pero estaba tan sabrosa que el dolor se hacía insignificante.
Tras comer estuve un rato escribiendo en el diario, no por mucho tiempo, ya que tuve que partir hacia mi pesadilla, el médico. Cada vez que iba, un disgusto más. Y si para mí, que pasaba hasta el culo de todo ya era un disgusto, imagina para mi madre. Puede que ahora comprenda por qué llora cada noche.
Al llegar a la recepción nos pidieron que pasáramos inmediatamente. Sally y Sean se quedaron en la sala de espera, inquietos y nerviosos. Cada paso que daba me encontraba peor, y cuando pensaba que me desmayaría de nuevo, o lo dejaría todo perdido de bilis, llegué a la gloriosa, aunque un tanto incómoda camilla.
El médico ya me conocía, sabía de sobra lo que me pasaba, pero por si acaso, por precaución, sacó ese palo en el que tienes que decir: ''Aaah''. Con expresión de indiferencia rellenó una receta médica, seguro que eran ''pastillitas ricas ricas''.
Salimos del hospital, yo lo veía todo un poco borroso, y nos fuimos en coche a buscar una farmacia de guardia. Cuando compramos el medicamento, miré la caja, donde ponía claramente y en mayúsculas ''PASTILLAS DE TUTIFRUTI''.
-¿Tutifruti? ¿Tamolocoh?- Dije indignada. A Sally se le escapó una risita.
Llegamos a casa, Sally y yo nos sentamos en el sofá, había tanto silencio que me incomodaba. Sean había salido a comprar leche y mamá paseaba a mi bolita hermosa de pelo.
-Sean es muy bueno contigo, demasiado.- Me soltó así por la cara.
-Me gusta.-
Dio un salto y me miró con cara de ''Cuéntame más porfa plis''.
-Cuéntame más porfa plis.- Dijo. La conocía demasiado.
-Nos hemos besado varias veces.-
-¿Habéis dado el siguiente paso?-
-Puede.-
-¿Enserio? ¿Tomasteis precauciones?-
-¡Obviamente pedazo de burra!-
-¿Y... Cómo fue?-
-Simplemente... mágico.-
-Awww.- Dijo con cara de psicópata.
-No flipes y calla que estarán a punto de llegar.-
Justo antes de que acabara la frase Sean abrió la puerta.
-¿Ves?- Tras decirlo me guiñó el ojo mientras me pegaba un codazo.
-¿De qué hablabais?- Dijo desconcertado.
-¡De nada!- Dijimos a la vez, compenetradas, parecíamos gemelas.
Sonó el timbre de nuevo, esperaba que fuera mi madre, pero no lo era, eso me preocupó. Al abrir la puerta vi a Brad, plantado como un arbusto. Mi madre se estaba retrasando demasiado.
-Sally, mamá dice que limpies tu cuarto.- Dijo.
-¡Voy! Bueno adiós Charly, ya me contarás ¿Eh?- Dijo mientras me guiñaba un ojo.
Se hizo tarde, la brillante estrella de la mañana ya se había escondido dejando ver otras más pequeñas y menos luminosas.
Estábamos jugando a la ''playstation'' de Sean. Iba ganando, pero el teléfono me desconcentró.
-Vale verga la vida.- Dije con voz sudamericana mientras paraba el juego.
-¿Quién osa interrumpirnos en nuestra gloriosa partida?- Dijo Sean tras descolgar el teléfono.- ¿Qué? Sí... sí... vamos para allá.- Su cara cambió mientras salían esas horrorizantes e inaudibles palabras para mí del aparato.
-¿Quién era? ¿Qué te ha dicho? Te noto diferente...-
-Era Harry, tu madre está en el hospital, casi la atropellan.- Dijo mientras cogía las chaquetas.- Vamos.
Salimos de casa, cogimos un taxi y le dijimos que nos llevaran directos al hospital. Esos 10 mins se me hicieron eternos. LA era tan grande... Habían muchas personas en la calle, paseando sin rumbo, ya que nadie sabe exactamente qué está haciendo aquí, ni su propósito en la vida. Unas gotas de lluvia golpeando levemente mi ventana me extrajeron de mis pensamientos.
Me tengo que ir, adiós querido diario.
BUENO, OTRO CAPÍTULO MÁS, ESPERO QUE CON LA LLEGADA DE LAS VACACIONES TENGA MÁS TIEMPO PARA TERMINAR LA HISTORIA :3
~NoMoriréCallada~

Gracias
ResponderEliminarDe nada haha <3
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